Al gobierno de Hugo Chávez le ha tocado, una vez más, darle cuenta a la comunidad internacional de los dislates que se cometen desde lo alto del poder de esta farsa revolucionaria que nos gobierna. El caso Leopoldo López, que actualmente cursa ante la Corte Interamericana de los Derechos Humanos, ha servido para evidenciar ante las serias instancias de justicia internacional, cómo todo aquel que le resulta molesto al Gobierno es apartado sin voltear a mirar cuáles leyes se transgredan.
Es emblemático hoy, y será un caso importante de estudio para quienes examinen la dinámica de los tribunales de justicia interamericanos, el que sea la inhabilitación política de un ciudadano venezolano durante el gobierno de Hugo Chávez el primer caso en traspasar la exigente barrera de la Comisión de Derechos Humanos para abrirse paso hasta la decisión firme y definitiva de la máxima instancia de justicia del sistema interamericano.
El desatino del contralor al sostener que la decisión de inhabilitación de López no sería revertida en Venezuela cualquiera que fuera la decisión de la Corte, es decir, el abierto y cínico desacato anticipado a las decisiones de esta alta instancia en una organización de la que Venezuela es parte, sólo tiene comparación con el otro disparate antidemocrático protagonizado por un general en jefe de nuestra ilustre Fuerza Armada cuando aseguró que los uniformados de este país no reconocerían en las próximas elecciones ninguna otra victoria que la del actual Presidente.
Los aberrantes despropósitos del actual régimen y de sus máximos representantes han comenzado, pues, a ventilarse en los foros internacionales, en donde los restantes países del hemisferio y del mundo pueden seguir con detalle las formas que viene adoptando esta contravención sostenida e impúdica de leyes, normas y principios que sí son objeto de respeto en los países serios.
El desconocimiento de una sentencia que favorezca al ex alcalde de Chacao lo que se anticipa ya, después de la audiencia celebrada esta semana y que ponga en evidencia el cercenamiento de sus derechos, terminará por colocar aún más en vitrina el carácter irresponsable de nuestro gobierno y su abierta disposición a desconocer sus propios compromisos cuando una decisión no le resulta favorable.
Es la irresponsabilidad internacional del Gobierno lo que está en juego, y ello no es demasiado diferente de otras violaciones que se desarrollan en otras latitudes planetarias en estas mismas horas, más sangrientas, es cierto, pero no menos lesivas del orden legal y de los derechos de los administrados. Por eso, países como Libia están como están.
Por Beatriz de Majo
bdemajo@cantv.net
Publicado originalmente en El Nacional el 8 de marzo de 2011
Artículo original también publicado en noticierodigital.com
La Corte Interamericana de Derechos Humanos decidió que el Estado venezolano violó los derechos políticos de Leopoldo López y otros.
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